Bodas, Bodas y más bodas...
Boda, palabra de cuatro letras que marca el preciso momento en que comienzas a vivir el resto de tu vida con otra persona. Boda, palabra hermosa que da miedo, te dibuja una sonrisa y arranca tiernamente varias lagrimas de ti. Boda, evento que representa un gasto cabrón, que dura solo varias horas y que de alguna forma en la mayor parte de los casos los invitados se disfrutan más la mierda que los novios.
Solo he llorado en 2 bodas hasta ahora. En la de mi hermano, porque claramente se veía que esa relación no daría frutos. Se veía desde un avión que ella necesitaba casarse porque estaba embarazada y no quería trabajar. Sus fucking espectativas de la vida siempre fueron vivir del gobierno y tener un esposo de pelo rubio y ojos verdes. Como sí esas características fueran a garantizarle un buen esposo, una buena vida y comida para sus hijas. Y el, está loco pal' carajo, sumergido hasta el final en un viaje machista que nada bueno le traerá a su vida. Se dió cuenta de que eso no hiría pa' ningún lau' en estos días. Después de 5 años, 2 hijas, 8 trabajos, un accidente de motora, par de chillas y un carro saldo, se divorció. Para nada, porque ahora está con otra gatubela mientras sigue teniendo el mismo descojón de siempre con la ex, la diferencia es que ya no viven juntos. Gracias a Dios.
La segunda boda en la que lloré fué la semana pasada. La de mi prima Patricia, quien está embarazada. Lleva en sus entrañas una niña a quien llamará Alejandra. Producto de un amor joven en el cual tengo mucha fé. Porque apesar de que el mundo entero piensa que eso a sido una desgracia, yo veo las cosas diferentes. Voy a ellos y pago doble. Me siento orgullosa de que hallan asumido la responsabilidad de sus actos y hasta cierto punto creo que muy dentro de ellos esto era justo lo que querían y necesitaban para salir de las garras de los padres que no pueden entender que los niños crecen y se convierten en adultos. Les guste o no.
Entre tantas barrigas, flores y bizcochos no pude evitar imaginarme algún día en ese motín. Y hasta escalofríos me dieron. No quisiera tener hijos hasta tener por lo menos 28 años, pero como un error lo comete cualquiera (y espero que cristo se apiade de mi) decidí que sí algún día quedo embarazada no quiero saber el sexo del bebé hasta el momento en que nasca. No voy a casarme por obligación, si siento hacerlo, lo hago. Sí no, el resto del mundo me puede besar el mismo centro del ano. No voy a quedarme viviendo en casa de mi padres y no pienso vivir para siempre del gobierno. Sí necesito hacerlo en algún momento, por mi hijo imaginario, lo hago. Pero después, como siempre he hecho quiero vivir del sudor de mi frente. Como debería ser...
Sí es niña no pienso ponerle ropa de puta a los 2 añitos, ni reirme con cojones cuando diga una mala palabra y tampoco pienso ponerle ningún nombre que termina en Ishka, Shakina, Lovicha, Lesbo, Hakuna-matata, cojeportuculo, ni ninguno de esos nombres horribles que me hacen pensar en gargajos, por alguna razón que no logro comprender. O tal vez sí lo comprendo... son horribles y punto.
Sí es niño definitivamente no quiero que se llame Rakim, Mohamed, Perropelú, Criconcio o Two-pack-rashid (sorry omy,I love u!), no pienso hacerle una pantalla cuando nasca, sí el la quiere que se la haga después cuando le salga de los cojones y tampoco pienso comprarle las tennis Don Omar mientras es baby. Sí es que existen para ese entonces...
Bueno basta de mierda.
Hasta la proxima...
Solo he llorado en 2 bodas hasta ahora. En la de mi hermano, porque claramente se veía que esa relación no daría frutos. Se veía desde un avión que ella necesitaba casarse porque estaba embarazada y no quería trabajar. Sus fucking espectativas de la vida siempre fueron vivir del gobierno y tener un esposo de pelo rubio y ojos verdes. Como sí esas características fueran a garantizarle un buen esposo, una buena vida y comida para sus hijas. Y el, está loco pal' carajo, sumergido hasta el final en un viaje machista que nada bueno le traerá a su vida. Se dió cuenta de que eso no hiría pa' ningún lau' en estos días. Después de 5 años, 2 hijas, 8 trabajos, un accidente de motora, par de chillas y un carro saldo, se divorció. Para nada, porque ahora está con otra gatubela mientras sigue teniendo el mismo descojón de siempre con la ex, la diferencia es que ya no viven juntos. Gracias a Dios.
La segunda boda en la que lloré fué la semana pasada. La de mi prima Patricia, quien está embarazada. Lleva en sus entrañas una niña a quien llamará Alejandra. Producto de un amor joven en el cual tengo mucha fé. Porque apesar de que el mundo entero piensa que eso a sido una desgracia, yo veo las cosas diferentes. Voy a ellos y pago doble. Me siento orgullosa de que hallan asumido la responsabilidad de sus actos y hasta cierto punto creo que muy dentro de ellos esto era justo lo que querían y necesitaban para salir de las garras de los padres que no pueden entender que los niños crecen y se convierten en adultos. Les guste o no.
Entre tantas barrigas, flores y bizcochos no pude evitar imaginarme algún día en ese motín. Y hasta escalofríos me dieron. No quisiera tener hijos hasta tener por lo menos 28 años, pero como un error lo comete cualquiera (y espero que cristo se apiade de mi) decidí que sí algún día quedo embarazada no quiero saber el sexo del bebé hasta el momento en que nasca. No voy a casarme por obligación, si siento hacerlo, lo hago. Sí no, el resto del mundo me puede besar el mismo centro del ano. No voy a quedarme viviendo en casa de mi padres y no pienso vivir para siempre del gobierno. Sí necesito hacerlo en algún momento, por mi hijo imaginario, lo hago. Pero después, como siempre he hecho quiero vivir del sudor de mi frente. Como debería ser...
Sí es niña no pienso ponerle ropa de puta a los 2 añitos, ni reirme con cojones cuando diga una mala palabra y tampoco pienso ponerle ningún nombre que termina en Ishka, Shakina, Lovicha, Lesbo, Hakuna-matata, cojeportuculo, ni ninguno de esos nombres horribles que me hacen pensar en gargajos, por alguna razón que no logro comprender. O tal vez sí lo comprendo... son horribles y punto.
Sí es niño definitivamente no quiero que se llame Rakim, Mohamed, Perropelú, Criconcio o Two-pack-rashid (sorry omy,I love u!), no pienso hacerle una pantalla cuando nasca, sí el la quiere que se la haga después cuando le salga de los cojones y tampoco pienso comprarle las tennis Don Omar mientras es baby. Sí es que existen para ese entonces...
Bueno basta de mierda.
Hasta la proxima...

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